Noah Histeria

OJEPSE

Disco conceptual que profundiza en la fractura entre realidad y percepción. Un viaje interior construido sobre capas de guitarras y atmósferas densas, donde cada textura sonora refleja un estado mental distinto.

Su sonido es más orgánico y crudo, menos calculado que en sus predecesores: riffs ásperos, pasajes introspectivos y una producción que respira imperfección y humanidad. OJEPSE es el punto de inflexión donde la forma se rompe y deja ver lo que hay detrás del espejo.

OJEPSE Cover

“La mente como laberinto”

OJEPSE relata la caída de una conciencia que se desdobla sobre sí misma.
Desde una mirada introspectiva y simbólica, el disco se adentra en la pérdida de identidad, la disociación y el colapso psicológico.
El espejo se convierte en el instrumento narrativo que separa —y a la vez une— realidad y reflejo, sueño y vigilia.
El protagonista vaga entre dos versiones de sí mismo, atrapado en una espiral donde cada recuerdo es una distorsión y cada verdad, una ilusión.
No hay redención ni salida: sólo la búsqueda de sentido dentro del propio laberinto mental.

“Sonidos de un mundo que se derrumba”

Musicalmente, el álbum abandona la épica para abrazar la vulnerabilidad.
Las guitarras ganan protagonismo, los grooves se fragmentan, y las melodías se abren paso entre el ruido como si buscaran aire.
La producción, deliberadamente áspera, alterna momentos de precisión con otros de pura intuición, reflejando el vaivén entre control y caos.
Influencias como Blade Runner, Enemy o Neon Genesis Evangelion impregnan la atmósfera con una sensación constante de desarraigo y desdoblamiento.
Cada tema —desde Origami hasta Ríen— es un espejo distinto de la misma caída: la del ser que deja de reconocerse.

El arte del espejo

La portada, creada por Mónica Cuadrado, traduce visualmente la fractura psicológica del disco.
Un personaje sin rostro, atrapado frente a su propio reflejo, simboliza el intento de aparentar normalidad mientras el mundo interior se desmorona.
El espejo dorado, las sirenas, la araña y la abeja construyen una iconografía llena de significados ocultos: la lucha entre la luz y la oscuridad, la dualidad entre lo real y lo onírico, la tensión constante entre apariencia y verdad.
Cada elemento —el jarrón con la uva noah, la pirámide, el origami, el reloj invertido— es un fragmento de ese universo en el que la memoria se quiebra y el reflejo acaba tomando el control.

Hautefaye

Disco conceptual que explora la tensión entre memoria e identidad. Un viaje sonoro de estructuras cambiantes, donde la intensidad rítmica y la melodía se entrelazan para construir una narrativa en constante transformación.

Entre atmósferas densas y dinámicas impredecibles, Hautefaye se mueve entre la crudeza del metal progresivo y la delicadeza de lo melódico, creando un paisaje emocional tan preciso como visceral.

Portada del álbum Hautefaye

“El eco de la histeria”

Inspirado en los hechos reales ocurridos en la aldea francesa de Hautefaye en 1870, el disco reinterpreta una historia de histeria colectiva, fanatismo y pérdida de razón. La fe se mezcla con el miedo, la devoción se transforma en violencia y la voluntad individual se disuelve en la voz de la multitud. Hautefaye retrata ese instante en que el pensamiento deja paso al instinto, cuando la masa se impone al individuo y la humanidad se enfrenta a su propio reflejo deformado.

Los personajes de la historia

El mundo de Hautefaye está habitado por figuras que trascienden su propio papel. Cada una representa una fuerza, una idea, una herida. No son héroes ni villanos, sino reflejos del ser humano enfrentado a su propia contradicción.

Djemil
Sacerdotisa y voz del pueblo. Su fe ciega la convierte en instrumento del poder que dice combatir. En su deseo de devolver la grandeza a Hautefaye, entrega la libertad de su gente y despierta al Coloso. Representa la corrupción de la pureza y el peligro de la devoción sin pensamiento.

Wizafut
El mago y guardián del conocimiento antiguo. Es la voz de la razón y la memoria. Comprende demasiado tarde que la historia se repite y que la verdad, en manos de una masa ciega, no tiene poder alguno. Su marcha simboliza el exilio del pensamiento crítico en tiempos de fanatismo.

El Coloso
Antiguo rey y símbolo de la destrucción que el hombre despierta en su búsqueda de poder. Su regreso marca el final de una era y el inicio de otra, como una fuerza cíclica que recuerda que nada puede escapar al peso de sus actos. Es la máquina, el dios y la ruina.

Shiro
La guerrera de la resistencia. Nace de las cenizas del pueblo y encarna la chispa que se niega a extinguirse. Lucha sabiendo que la derrota es inevitable, pero que en la lucha habita la esperanza. Es el eco humano que sobrevive a la devastación.

En ellos se dibuja el mapa moral de Hautefaye: la fe, la razón, el poder y la rebelión. Cuatro vértices de un mismo ciclo que se repite, una y otra vez, cada 43 días.

“El pulso entre el alma y la máquina”

Musicalmente, Hautefaye explora el choque entre lo orgánico y lo artificial. Ritmos asimétricos, texturas densas y melodías suspendidas en tensión construyen un paisaje donde la emoción y la estructura conviven en constante conflicto.

Cada fragmento busca un equilibrio imposible entre la perfección mecánica y la imperfección humana, entre el cálculo y el instinto.

El resultado es un viaje circular, un latido que oscila entre la calma y el colapso, recordando que incluso dentro de la maquinaria más precisa sigue habitando un corazón que late.

Noah Histeria

EP debut que marca el origen del universo de la banda. Un trabajo ecléctico, intenso y orgánico, donde cada canción es una exploración emocional entre lo instintivo y lo racional. Melodías viscerales, estructuras cambiantes y una producción cálida dan forma a un sonido que, aunque todavía en busca de identidad, ya mostraba la personalidad compleja y expresiva que definiría a Noah Histeria.

Es la primera piedra de un viaje que mira hacia dentro tanto como hacia lo salvaje.

Portada del álbum Hautefaye

“El animal que despierta”

En este primer trabajo, Noah Histeria reflexiona sobre la naturaleza humana y la pérdida de su vínculo con el instinto. Vivimos entre la lógica y la moral, atrapados en un sistema que nos aleja de lo que somos: animales. Las canciones hablan del sufrimiento que nace de ese desarraigo, del deseo de recuperar la espontaneidad y la conexión con lo esencial. Cada tema se convierte en un impulso primario, una búsqueda de sentido a través del ruido, del caos y de la emoción. Aquí, la razón tropieza con la piel, y el alma intenta recordar su origen.

“Entre la fuerza y la fragilidad”

La dualidad entre lo racional y lo salvaje se refleja en el sonido y en la narrativa del disco. Fui Rey evoca la caída del ego; Que No Te Escondes, la ansiedad que consume; Noah, la ausencia y la memoria del fuego; Nº5, la persistencia en medio de la pérdida; El Viaje, la confrontación entre miedo y deseo de cambio. Son historias de derrota, sí, pero también de impulso vital. De aprender a convivir con la contradicción, de aceptar que ser humano es vivir siempre en tensión entre la bestia y la conciencia.

El arte como reflejo natural

El elefante ciego, la ninfa y el duende conforman el imaginario visual del EP: símbolos de fuerza, intuición y creatividad.

La portada, colorista y vibrante, representa esa “naturaleza sin naturalizar” que inspira toda la obra: un estallido de vida sin filtro ni contención.

Es la declaración de principios de una banda que se niega a domesticar su sonido y su manera de sentir.